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Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú

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A finales de 1530, Francisco Pizarro emprende la conquista del Perú con ciento ochenta soldados y una treintena de caballos. Es el comienzo de una epopeya y el descubrimiento de una civilización fabulosa, cruel y organizada en exceso. En Cuzco, capital y centro del mundo, se celebra el culto al Sol. Sacerdotes y vírgenes participan en ceremonias sacrificiales. Y los incas "gustan de los pecados más odiosos y hacen todo lo que el demonio les inspira". Pero es el oro lo que cautiva, lo que enciende la fiebre de los conquistadores. Los españoles descubren deslumbrados las riquezas acumuladas por los incas. No solo los tronos, las coronas, las estatuas son de oro, sino también los objetos más cotidianos, los jarrones, la vajilla, los zapatos... Y Pedro Pizarro, el cronista, se maravilla "de las langostas de oro semejantes a las que produce el mar" y de otros animales: aves, serpientes, arañas, lagartos esculpidos en oro bruto. De todas las crónicas dedicadas al Perú por los conquistadores, la de Pedro Pizarro, primo del conquistador y testigo esencial, cubre el período más largo: de 1531 a 1554.

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Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, Pedro Pizarro

Taal
Jaar van publicatie
2013
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(Paperback)
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Titel
Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú
Taal
Spaans
Jaar van publicatie
2013
Formaat
Paperback
Aantal pagina's
236
ISBN10
9972663698
ISBN13
9789972663697
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Beoordeling
3,75 van 5
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A finales de 1530, Francisco Pizarro emprende la conquista del Perú con ciento ochenta soldados y una treintena de caballos. Es el comienzo de una epopeya y el descubrimiento de una civilización fabulosa, cruel y organizada en exceso. En Cuzco, capital y centro del mundo, se celebra el culto al Sol. Sacerdotes y vírgenes participan en ceremonias sacrificiales. Y los incas "gustan de los pecados más odiosos y hacen todo lo que el demonio les inspira". Pero es el oro lo que cautiva, lo que enciende la fiebre de los conquistadores. Los españoles descubren deslumbrados las riquezas acumuladas por los incas. No solo los tronos, las coronas, las estatuas son de oro, sino también los objetos más cotidianos, los jarrones, la vajilla, los zapatos... Y Pedro Pizarro, el cronista, se maravilla "de las langostas de oro semejantes a las que produce el mar" y de otros animales: aves, serpientes, arañas, lagartos esculpidos en oro bruto. De todas las crónicas dedicadas al Perú por los conquistadores, la de Pedro Pizarro, primo del conquistador y testigo esencial, cubre el período más largo: de 1531 a 1554.