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El laberinto azul

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A las nueve y veinte de la noche llaman al timbre de la residencia neoyorquina del agente especial Aloysius Pendergast, y la fiel Constance Greene acude a abrir. En el umbral aparece Alban, el hijo de Pendergast, cuyo cuerpo atado con cuerdas gruesas cae estrepitosamente al suelo. Está muerto. Su padre sale a la calle y persigue sin éxito a un sospechoso coche negro. Un informe dictaminará más tarde que el cadáver no presentaba signos de violencia, ni restos de alcohol o drogas. A Alban le partieron el cuello en un crimen planeado al detalle e impecablemente ejecutado, obra de profesionales. Al día siguiente el teniente Peter Angler, encargado del caso, habla con el padre de la víctima y su actitud le desconcierta: Pendergast le informa de que apenas tenía relación con su hijo, se declara incapaz de especular sobre las causas del crimen y aparentemente no tiene interés en cooperar con la investigación policial. Pero, en cuanto llega a casa, Pendergast accede a la base de datos de homicidios no resueltos y localiza los resultados de ADN del llamado Asesino de los Hoteles, cuya brutalidad mantuvo en vilo a Manhattan hace año y medio. Solo tiene una pista: la gema encontrada en el estómago de la víctima.

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El laberinto azul, Lincoln Child, Douglas J. Preston

Taal
Jaar van publicatie
2015
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(Paperback)
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Titel
El laberinto azul
Taal
Spaans
Jaar van publicatie
2015
Formaat
Paperback
ISBN10
8401015472
ISBN13
9788401015472
Eerste editie
2014
Oorspronkelijke titel
Blue Labyrinth
Beoordeling
4,05 van 5
Aantekening
A las nueve y veinte de la noche llaman al timbre de la residencia neoyorquina del agente especial Aloysius Pendergast, y la fiel Constance Greene acude a abrir. En el umbral aparece Alban, el hijo de Pendergast, cuyo cuerpo atado con cuerdas gruesas cae estrepitosamente al suelo. Está muerto. Su padre sale a la calle y persigue sin éxito a un sospechoso coche negro. Un informe dictaminará más tarde que el cadáver no presentaba signos de violencia, ni restos de alcohol o drogas. A Alban le partieron el cuello en un crimen planeado al detalle e impecablemente ejecutado, obra de profesionales. Al día siguiente el teniente Peter Angler, encargado del caso, habla con el padre de la víctima y su actitud le desconcierta: Pendergast le informa de que apenas tenía relación con su hijo, se declara incapaz de especular sobre las causas del crimen y aparentemente no tiene interés en cooperar con la investigación policial. Pero, en cuanto llega a casa, Pendergast accede a la base de datos de homicidios no resueltos y localiza los resultados de ADN del llamado Asesino de los Hoteles, cuya brutalidad mantuvo en vilo a Manhattan hace año y medio. Solo tiene una pista: la gema encontrada en el estómago de la víctima.